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23/11/2000. Redacción BorNet. Las lesiones medulares ocasionadas por accidentes de todo tipo (entre ellos, de forma muy importante los de tráfico) dejan miles de personas impedidas cada año, padeciendo parálisis de diverso grado. Hasta hace relativamente poco tiempo apenas se veían en el horizonte soluciones médicas que vinieran en su ayuda. Sin embargo, la situación podría cambiar en el plazo de algunos años. Diferentes equipos de investigación han intentado desde los años ochenta (aunque de forma más pronunciada durante mediados de la década de 1990) encontrar el medio de regenerar los circuitos neuronales dañados mediante el transplante de células de diversos tipos: células fetales, células madre indiferenciadas (primordiales), células de Schwann, fibroblastos modificados, o células de glía envolventes del bulbo olfatorio. El problema tiene como cuestión de fondo el hecho de la incapacidad de las neuronas del Sistema Nerviosos Central (SNC), formado por cerebro, cerebelo y médula espinal (el órgano que aquí nos ocupa) para regenerar sus axones tras una lesión, a diferencia de las neuronas del Sistema Nervioso Periférico (SNP), que sí son capaces. La razón podría estar en que las células gliales del primero, unas células auxiliares del sistema neuronal, obstaculizan de alguna manera su regeneración. Entre los problemas conocidos está la formación de una cicatriz glial por parte de astrocitos y células de microglía, que impide físicamente la elongación del axón. Otro de los impedimentos es de naturaleza bioquímica, ya que determinadas moléculas presentes en el entorno celular del SNC, así como determinadas proteínas sintetizadas por los oligodendrocitos, inhiben el crecimiento neuronal. De entre las células gliales del SNC, oligodendrocitos, astrocitos y células de microglía, las primeras son responsables de la creación de la vaina de mielínica que recubre los axones neuronales. En el SNP, sin embargo, esta función está desempeñada por las células de Schwann, considerado como un tipo de glía periférica. Como resultado de diversos ensayos se sabe que las células de Schwann facilitan de alguna manera el crecimiento y regeneración de los axones neuronales al aislarlos de algún modo del entorno bioquímico inhibitorio del SNC o generar susancias activadoras. Otras pruebas realizadas en rata demuestran que en una estructura perteneciente al SNC, el bulbo olfatorio, los axones neuronales son capaces de regenerarse de forma adecuada tras una lesión. El motivo de tal capacidad podría estar en la presencia de un tipo especial de células de glía, las llamadas células de glía envolvente del bulbo olfatorio (olfactory ensheathing glia) las cuales se cree son capaces de modificar el entorno bioquímico neuronal de una forma que facilita la recuperación de aquellos tras la lesión. Por otro lado, la experimentación con células madre embrionarias ha obtenido resultados esperanzadores en campos tan diversos como tratamiento de la enfermedad de Parkinson, diabetes y también en la regeneración neuronal. No obstante esta línea de investigación se ha visto frenada en cierta medida por el debate ético surgido a consecuencia de la utilización de embriones (y también tejido fetal) como fuente de dichas células, quedando patente, entre otras cuestiones, un vacío en la regulación de esta materia que empieza a ser solventado. Ambas líneas de investigación constituyen en la actualidad dos de las principales áreas de estudio en torno al problema. Células de glía envolvente del bulbo olfatorio. Desde principios de la década de 1990 diversos equipos han realizado investigaciones sobre las propiedades que las células de Schwann y las células de glía envolvente presentan respecto a la estimulación en el crecimiento de axones neuronales seccionados. Ya en 1997 se obtuvieron resultados positivos en esta dirección (Science 1997 Sep 26. "Repair of adult rat corticospinal tract by transplants of olfactory ensheathing cells". Li Y, Field PM, Raisman G). En 1998 un equipo dirigido por Almudena Ramón-Cueto pudo inducir la regeneración de los axones de la médula espinal seccionada en ratas utilizando el transplante de células de glía envolvente así como células de Schwann. En este caso se seccionaron las ramas dorsales de la médula. (Neuroscience 1998. Número del 15 de mayo. "Long-distance axonal regeneration in the transected adult rat spinal cord is promoted by olfactory ensheathing glia transplants". Ramon-Cueto A, Plant GW, Avila J, Bunge MB). Recientemente su equipo ha obtenido un importante éxito al conseguir la recuperación estructural y funcional de la médula espinal completamente seccionada en ratas. Tras un plazo variable que oscilaba entre los 3 y los 7 meses después de una intervención consistente en seccionar la médula espinal y trasplantar células de glía envolvente del bulbo olfativo, los animales eran capaces de realizar movimientos voluntarios, soportar su peso corporal y reaccionar a roces ligeros en la piel, obteniéndose por tanto la recuperación de las funciones locomotoras y la sensibilidad en las extremidades afectadas. (Neuron 2000. Número del 24 de febrero. "Functional recovery of paraplegic rats and motor axon regeneration in their spinal cords by olfactory ensheathing glia". Ramon-Cueto A, Cordero MI, Santos-Benito FF, Avila J.). (http://www.neuron.org/content/vol25/issue2).
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