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Física, Química y Energía


(Imagen cortesía del Max Planck Institute for Marine Microbiology, Bremen)
Investigación realizada por el Instituto Max Plank de Microbiología Marina.
Las bacterias degradadoras de metano cooperan en las profundidades marítimas.

Descubrimientos sobre la colaboración de dos tipos de bacterias podrían tener implicaciones en el aprovechamiento de depósitos de metano situados sobre el fondo de las profundidades oceánicas.



17/10/2000. Wissenschaft Aktuell.

Investigadores de Bremen han resuelto gracias a la microscopía un importante misterio concerniente a una fuente de energía: el metano. Hasta el momento no se sabía con exactitud por qué porciones de enormes fuentes de metano almacenadas en la superficie de las profundidades del océano, no ascienden por el agua y contribuyen de esta forma al efecto invernadero.

El equipo de investigación alemán ha podido achacar este fenómeno a la cooperación de dos microorganismos. Según se informa en la revista Nature, estos microorganismos son capaces de consumir el metano incluso en ausencia de oxígeno. Una mejor comprensión del ciclo del metano podría permitir un día explotar esta fuente de energía limpia y de bajo coste.



Arriba: agregados de archaeobacterias y bacterias reductoras de sulfato encontrados sobre sedimentos formados por hidratos de metano. Las células de los agregados fueron expuestas a tinción múltiple para microscopía de epifluorescencia:
  • Con tinción DAPI fluorescente del DNA (a,c,e).
  • Con tinción fluorescente verde para el ARN de un grupo específico de bacterias reductoras de sulfato y tinción fluorescente roja para el ARN de un grupo específico de archaeobacterias (b,e,f). La barra blanca de referencia mide 5 micrómetros.

(Imagen cortesía del Instituto Max Planck de Biología Marina en Bremen).

Diversos experimentos han convencido a los geoquímicos de que los depósitos de metano de acumulaciones de materiales en las profundidades, no sólo ocurren realmente, sino que pueden ser aprovechados. El fenómeno de la oxidación de metano (CH4) en dióxido de carbono (CO2), que necesita normalmente la presencia de oxígeno, se vuelve posible en este tipo de medios por la colaboración de dos bacterias. Una archaeobacteria (arqueobacteria), semejante a las que producen metano, degrada el hidrocarburo en hidrógeno. Este último es enseguida oxidado por una segunda bacteria denominada reductora de sulfato.

Antje Boetius y sus colaboradores del Instituto Max Plank de Microbiología Marina en Bremen han podido observar mediante un microscopio especial esta estrecha simbiosis: las archaeobacterias se agrupan en paquetes de un centenar de células y son rodeadas por las bacterias reductoras de sulfato.

Izquierda: simbiosis de archaeobacterias (rojo)  y bacterias reductoras de sulfato (en verde). El agregado contiene una media de 100 archaeobacterias rodeadas por 200 bacterias reductoras de sulfato. El diámetro del agregado es de aproximadamente 2-3 micrómetros. La imagen ha sido tomada con un microscopio de exploración láser confocal. (Imagen cortesía del Instituto Max Planck de Biología Marina en Bremen).


El metano es un hidrocarburo que podría constituír una solución alternativa al aprovisionamiento de energía en el siglo XXI, si se elaborase un método de extracción económicamente interesante. Se estima que las reservas que se acumulan en el fondo oceánico en forma de una mezcla helada de cristales de metano y agua, denominada hidrato de metano, doblan a las del resto de otros combustibles fósiles.

El metano ofrece sin embargo algunos problemas medioambientales. Si llega intacto a la atmósfera, este gas provoca un efecto invernadero treinta veces superior al del dióxido de carbono y es susceptible de contribuír al recalentamiento del clima terrestre.

El trabajo ha sido publicado en el número del 5 de octubre de la revista Nature


Wissenschaft Aktuell (WSA) es un servicio de noticias alemán especializado en la difusión de la actualidad científica en campos que van desde la medicina hasta la tecnología. Creado en 1998 por cuatro experimentados periodistas científicos, se dirige prioritariamente a editores de prensa tradicional y otros medios. No obstante, sus textos están también disponibles en las páginas en Internet de la agencia para el gran público.




Esta información está dentro de la iniciativa de Infoscience (http://www.infoscience.fr) "La Semana de la Ciencia".






 
 ENLACES RELACIONADOS:

  • Página personal de Antje Boetius, investigadora principal. [+]
  • Nota de prensa del Instituto Max Planck de Microbiología Marina en Bremen. [+]


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