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Pág.1 - Pág.2 - Pág.3 - Pág.4 - Pág.5 Fullerenos extraterrestres. En el número del 28 de marzo del 2000 de la revista Actas de la Academia Nacional de las Ciencias (Proceedings of the National Academy of Sciences), Luann Becker geoquímica de la Universidad de Hawaii en Manoa y más tarde de la Universidad de Washington en Seattle, Robert Poreda químico experto en gases nobles de la Universidad de Rochester (Nueva York) y Ted Bunch del Centro de Investigaciones Ames de la NASA, en Moffett (California) informaron del descubrimiento fullerenos de origen extraterrestre encontrados en rocas sedimentarias del límite Cretácico-Pérmico, repartidas en diversas localizaciones del planeta, y correspondientes al episodio que dio lugar a la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años. Sus investigaciones localizaron también estos fullerenos en el meteorito Murchison caído en Australia el 28 de septiembre 1969 y en el meteorito Allende (ver también la nota de prensa de la Universidad de Hawaii) caído en México el 8 de febrero. En todos los casos, los fullerenos se habrían formado en un entorno presolar con altas temperaturas y presión (anterior a la formación de nuestro sistema solar a partir, quizá, de la nebulosa que lo habría originado, o de las emanaciones de una estrella gigante, ricas en carbono, que habrían originado posteriormente dicha nebulosa). En su interior se encontraron átomos de helio-3, un isótopo del helio de peso molecular 3 con dos protones y un neutrón que se da en la Tierra en una proporción aproximada de una parte por millón frente al helio-4, la forma normal con dos protones y dos neutrones y peso molecular 4. La mayor parte del helio cósmico pertenece a la forma de helio-3. Si los fullerenos se hubieran originado en la Tierra a consecuencia del impacto meteorítico contendrían helio-4 en su interior. La proporción de isótopos de helio-3 indica un claro origen extraterrestre. Este hallazgo confirmó la hipótesis de Walter Alvarez, de la caída de un meteorito como causa principal de la extinción de los dinosaurios durante el paso del Cretácico al Terciario, basada en los altos niveles de iridio de origen extraterrestre encontrados en un oscuro y delgado estrato de apenas 1 o 2 centímetros de espesor, extendida por todo el globo terrestre y conocido como límite K-T (hipótesis casi universalmente aceptada y reafirmada por la localización del cráter de Chicxulub junto a la Península del Yucatán, en México). Fullerenos en el límite Pérmico-Triásico. El nuevo método de análisis se presentaba como una valiosa herramienta para analizar el posible papel de las colisiones meteoríticas en otros episodios de extinción conocidos además del ya mencionado entre el periodo Cretácico de la Era Mesozoica y el Terciario de la Era Cenozoica, hace 65 millones de años. Entre ellos estarían las ocurridas:
Sin embargo su estudio presenta la dificultad de que cuanto más nos remontamos en el tiempo, debido a los procesos tectónicos, son menos los afloramientos de estratos que se conservan. Para el estudio de la extinción ocurrida a finales del Pérmico el equipo investigador, con la incorporación de Michael Rampino perteneciente a la Universidad de New York y al Instituto de Ciencias Espaciales Goddard, de la NASA, analizaron muestras obtenidas en Japón, China y Hungría. En las pertenecientes a las dos primeras localizaciones se comprobó la presencia de isótopos de helio y argón en proporciones que señalaban un claro origen extraterrestre, mientras que en la tercera los resultados no fueron tan claros. Según sus conclusiones, además del resto de los factores tradicionalmente barajados (vulcanismo, cambio climático, etc) la colisión de un asteroide, meteorito o cometa de tamaño parecido al que causó el fin de los dinosaurios podría haber sido determinante para que se produjese de este episodio de extinción. Más aún, la coincidencia de periodos de intenso vulcanismo tanto en la extinción cretácica (con la aparición de los denominados "traps" del Deccan en la India), como en la pérmica (con los "traps" siberianos) podría no ser casual e indicar que ambos fenómenos serían los responsables de provocar cambios en las condiciones climáticas lo suficientemente intensos para producir ambas extinciones. La explicación de niveles de iridio ligeramente superiores a los existentes en los estratos anteriores y posteriores, pero no en cantidades tan elevadas como en el estrato del límite K-T de hace 65 millones de años podría deberse a la diferente composición de ambos meteoritos. Pág.1 - Pág.2 - Pág.3 - Pág.4 - Pág.5 |
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