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8/12/2001. Redacción BorNet. Hans Larson (actualmente en el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Yale), Paul Sereno (profesor de Biología de los organismos y Anatomía en la Universidad de Chicago y Explorador de la National Geographic Society), Christian A. Sidor (del Colegio de Medicina Osteopática de New) y Boubé Gado (del Instituto para la Investigación y las Ciencias Humanas de Niamey, Níger) ha descubierto los restos de varias especies de cocodriliformes fósiles en Gadoufaoua, en una zona del desierto del Teneré en la región central de Níger, dentro de una formación cretácica que hace alrededor de 110 millones de años tenía un clima tropical.
Entre ellos se encuentran diversas partes de un ejemplar perteneciente a la especie Sarcosuchus imperator, descubierta en 1947 por el sacerdote y paleontólogo Albert-Felix de Lapparent (1905 - 1975) y descrita por primera vez en 1966 por su colaborador y amigo Philippe Taquet, actual director del Departamento de paleontología del Museo de Historia Natural de París.
Del análisis de los restos se deduce que estos animales podían alcanzar los 12 metros de longitud y pesar más de 8 toneladas métricas. El análisis de las placas dérmicas y restos óseos fosilizados indica que podian vivir alrededor de 50 años. Sus mandíbulas de 1,8 metros de longitud y sus más de 100 dientes, con algunos cuya función parece ser la de poder romper hueso y materiales duros, sugieren una dieta en la que se incluirían dinosaurios de pequeño y medio tamaño, además de peces..
Sarcosuchus imperator forma parte de una rama no directamente relacionada con los modernos cocodrilos, aunque cercana a ellos, dentro del grupo más general de los cocodriliformes. Su morfología era más parecida a los gaviales, con ojos situados en la parte superior de una zona ligeramente prominente del cráneo, lo que le permitiría ocultar su gran masa corporal bajo el agua. Entre las características de esta especie estaba la de contar con una gran ampolla nasal con una cavidad, situada al final de sus largas mandíbulas. Su finalidad sería, presumiblemente, dotar al animal de gran capacidad olfativa y quizá permitir efectuar funciones de llamada entre individuos. La expedición paleontológica en la que se encontraron estos nuevos restos fue cofinanciada por la National Geographic Society, y sus descubrimientos aparecen publicados en su revista. Un informe de carácter técnico ha sido publicado también por la revista Science. The Giant Crocodyliform Sarcosuchus from the Cretaceous of Africa Paul C. Sereno, Hans C. E. Larsson, Christian A. Sidor, Boubé Gado Science, Vol. 294, Issue 5546, 1516-1519, November 16, 2001. http://www.sciencemag.org/cgi/content/abstract/294/5546/1516
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